jueves, 26 de marzo de 2009

Luang Prabang

Llegamos a Luang Prabang con lluvia y nos costo mucho quitarnosla de encima. Tras charlar con unos y con otros en nuestro hostal salimos a cenar algo con una pareja de suizos encantadores, maestra ella y funcionario el, que estaban viajando por Laos en bicicleta. Despues de haber visto el terreno desde la furgoneta nos dio incluso mas respeto por su hazaña. Aunque en ese sentido no son unicos, hay mucha gente que viaja asi por el mundo como nuestro amiguete Virgilio que tambien anduvo por esos lares de esa guisa.

Despues de una reconfortante sopa de tallarines, nos fuimos a ver el mercado nocturno de artesania, provistos de nuestros paraguas y nuestros impermeables. Despues un cafe en buena compañia y al catre.


Encontramos un sitio para desayunar de los que hacen leyenda. Era una esquina muy cerca del rio, en el que se apiñaban 4 puestos. Habia grandes mesas de cemento y azulejos, que siempre se comparten y ayudan a hacer amigos entre turistas y locales. En un puesto pides el cafe, estupendo como siempre, y en los otros pides tallarines o mejor aun, carne asada ... joder que templa de comer carne nos dimos para desayunar !!!

Acordaos de que en nuestra casa de Melbourne no teniamos cazuelas propias y teniamos que utilizar las de nuestros compañeros de casa donde el que no era hindu era musulman. Vamos que llevabamos sin comer cerdo del rico mucho tiempo. Esa mañana nos desquitamos ... eso si el pobre estomago estuvo luchando con la grasa de la panceta la mayor parte del dia.

Luego dimos una vuelta por la ciudad, y el rio. Vimos templos que estan inscritos en la lista de la Unesco, y casas coloniales francesas que forman un bonito conjunto.


Ademas por la tarde por fin se despejo y pudimos sacar alguna foto memorable.


Y el atardecer en el rio fue espectacular


Por la noche habiamos quedado con los suizos ciclistas para comer en un sitio que nos habian recomendado. A su vez nuestros amigos invitaron a un matrimonio de jubilados canadiense pero mas jovenes de espiritu que nosotros mismos. Ellos tambien suelen viajar con sus bicis, pero en esta ocasion no lo habian hecho dado lo abrupto del terreno.


Por la mañana nos levantamos pronto para ver una de las atracciones de Luang Prabang. Se trata de la tradicion budista que lleva a los monjes a salir por la calle a pedir almas a los paisanos al amanecer. Llevan una especie de cesto sujeto a la espalda que usan para recibir las donaciones de comida. Ves a las señoras arrodilladas con su cesto de arroz a la puerta de sus casas y los monjes se aproximan en ROA (Riguroso Orden de Antiguedad). A medida que van pasando, cada paisana les van metiendo la comida en el cesto.


La tradicion es bonita de ver, pero alrededor de ella funciona otro espectaculo deplorable del que hablaremos otro dia.

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