jueves, 12 de marzo de 2009

Champasak

El trato con el barquero para volver a tierra firme fue mas facil de lo esperado. Una vez alli señalamos con el dedo una piña enorme que tenia una pinta demencial y nos la prepararon en el acto. Todo lo que no habiamos regateado con el barquero hubo que hacerlo con el del songtaew a Champasak. La batalla duro casi 10 minutos hasta que el tio se dio cuenta de que no iba a sacar un chavo mas, y mejor era la tercera parte de lo que pedia, que nada. El tio pretendia cobrar el mismo precio que en un minibus con aire acondicionado, pero como ya sabeis el songtaew no es mas que un camion con unos bancos para sentarse y un toldo. El tio no viajo con nosotros. El encargado de cobrar al final del viaje fue otro gañan que volvio otra vez a pedir la misma cantidad que habia estado mascullando su jefe. Este tipo de experiencias lamentables son las que a la larga minan el turismo en un pais, y Laos va por el buen camino para convertirse en un pais que los turistas evitaran como la peste.

Desde el cruce donde nos dejaron habia otros 3 kilometros hasta el embarcadero para Champasak, que los hicimos en otro Songtaew mas razonable y mas original, lleno de sacos de pienso y con varios paisanos y sus gallinas ...


La piña estaba mas que digerida a pesar de los vaivenes, asi que antes de dar batalla al barquero se nos antojo una de estas cosas que podeis ver. No sabiamos muy bien lo que era pero resulto ser delicioso. Meten arroz cocido y coco rallado dentro de trozos de caña de bambu y las ponen a la brasa. Estaba buenisimo.


Las barcas aqui son diferentes, son una especie de catamaran rustico, con dos barcas estrechas unidas por una plataforma de madera. El chico de la barca no dio mucha guerra y quedamos en darle mas negocio al mismo precio para la vuelta. El que si dio guerra fue el del tuk-tuk que hubo que coger para ir al "Wat Pho". No os contaremos mas sobre el tema por no aburriros, pero esta claro que aqui mas que en ninguna otra parte del mundo el turista es un monedero con patas.

El Wat Pho en si que es la atraccion principal sabe a poco cuando se viene de Angkor. El estilo es el mismo pues este enclave pertenecio al mismo imperio, pero es mucho mas mediocre. Acabamos encontrando el atractivo para nuestras fotos en el estado en el que estaba la calzada principal.


La otra atraccion que tiene, a parte de las vistas, son unas piedras con animales tallados (elefante, cocodrilo, ...) que no parecen estar relacionada con Angkor.


El chico que nos habia llevado en bote a la ida no estaba por alli y hubo que pelear otra vez con otro diferente que en vez de barquero parecia el dueño de la barca. Fue el mismo precio pero esta vez el tio insistio en pagar por adelantado. El atardecer y la luz era fantastica para sacar fotos, del Mekong siendo atravesado por otras barcas como la nuestra.


El momento de felicidad se disipo, cuando el que condujo la barca, haciendose el loco quiso cobrar otra vez ... y en efecto estuvo muy cerca de cobrar. No se el plan que llevan otros mochileros cuando vienen a Laos, pero da la sensacion de que tragan con todo, y quizas esta sea la razon de que los paisanos sean tan desagradables.

Para ir de alli a Pakse nos asociamos con dos chicas americana y bulgara, que eran poliglotas hasta lo indecible. Las dos hablablan español perfectamente, entre otras lenguas y resultaron ser una extraordinaria compañia. La chica bulgara estaba haciendo una especie de ayuno que hacen los cristianos ortodoxos, y la chica americana se propuso hacerlo tambien para experimentarlo. El problema fue que la chica bulgara acabo el dia con una pajara bastante curiosa y hubo que ayudarlas a buscar alojamiento. Despues de la cena con ellas nos fuimos a por el merecido descanso despues de tanta lucha.

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